
Hoy me levanté temprano, hace tiempo que el sueño y yo rompímos el contrato. Al salir a la calle y ver a los niños dirigirse al colegio he rememorado recuerdos de mí niñez, cuando jugando y corriendo mi madre me acompañaba todos los días. Mirándolos me he dicho a mí misma -que tiempos aquellos – sín responsabilidad, tán solo aprobar las dichosas matemáticas o leer algún texto impuesto -de esos soporíferos- para ese trabajo de literatura y de repente te eché de menos. Te ví haciendo calceta sentada en la silla a esas improntas horas de la mañana , que parecía que ambas íbamos a examinarnos de alguna dichosa asignatura. Que tiempos aquellos, los que no volverán.




















Siempre pensamos que todo es para siempre…
Todo es tan efímero, y a la vez….. no lo es.
Tú misma lo sentiste esta mañana. En el fondo sólo somos memoria, entonces… qué más da?
Besotes.
q lindo eres muy profunda pero algunas veces es bueno sentirlo